La piel es el órgano más grande del cuerpo y, dependiendo de la especie y la edad del animal, puede representar entre el 12 y el 24 % del peso corporal. La piel tiene muchas funciones, incluida la provisión de una barrera protectora frente al medio ambiente, la regulación de la temperatura, la producción de pigmento y vitamina D, y la percepción sensorial.
Anatómicamente, la piel está formada por las siguientes estructuras: epidermis, zona de la membrana basal, dermis, sistema de apéndices y músculos, y tejido graso (consultar imágenes de y ).
Cortesía de la Dra. Karen A. Moriello.
Cortesía del Dr. Gheorghe Constantinescu.
Epidermis en animales
La epidermis se compone de múltiples capas celulares, formadas por queratinocitos, melanocitos, células de Langerhans y células de Merkel.
El precursor de la vitamina D, el 7-dehidrocolesterol, se forma en la epidermis. La epidermis es más gruesa en los animales grandes.
La función de los queratinocitos es proporcionar una barrera protectora. Se desarrollan a partir de células basales cilíndricas adheridas a una membrana basal. Las tasas de mitosis celular y posterior queratinización están controladas por una serie de factores, entre ellos la nutrición, las hormonas, los factores tisulares, las células inmunitarias de la piel y la genética.
Los queratinocitos desempeñan un papel clave en el sistema inmunitario de la piel y en la regulación del crecimiento y la renovación celular. La dermis también puede ejercer un control significativo sobre el crecimiento epidérmico. Se ha planteado la hipótesis de que el fotoperiodo y los ciclos de reproducción afectan a la epidermis en los animales. Los glucocorticoides disminuyen la actividad mitótica; las enfermedades y la inflamación también alteran el crecimiento y la queratinización normales de la epidermis.
A medida que los queratinocitos migran hacia la superficie, se someten a un complejo proceso de muerte celular programada, llamado queratinización. El objetivo de este proceso es producir una capa compacta de células muertas, denominada estrato córneo, que funciona como barrera impermeable a la pérdida de líquidos, electrólitos, minerales, sustancias nutritivas y agua, al tiempo que evita la penetración de agentes infecciosos o nocivos en la piel. La disposición estructural de la queratina y de los lípidos de la piel es crucial para que esta pueda desempeñar su función. El estrato córneo está continuamente exfoliándose o descamándose.
Los melanocitos se encuentran en la capa celular basal, la vaina radicular externa (capa epitelial más externa del folículo piloso) y los conductos de las glándulas sebáceas y sudoríparas. Producen pigmento (melanina) en la piel y el cabello. La producción de pigmento está bajo control hormonal y genético. Los melanocitos proporcionan pigmentación constitutiva (pigmento genéticamente programado) y pigmentación facultativa, que se desarrolla como resultado de la estimulación de hormonas, luz UV, inflamación, etc.
Las células de Langerhans son células mononucleares dendríticas que están íntimamente implicadas en la regulación del sistema inmunitario de la piel. Pueden dañarse tras una exposición excesiva a luz UV y a los glucocorticoides. Estas células procesan y transportan el material antigénico y alergénico hasta las células T locales y ganglionares para inducir reacciones de hipersensibilidad. Las proteínas epidérmicas también pueden conjugarse con haptenos exógenos (moléculas pequeñas que no son inmunógenas), lo que las hace antigénicas.
Las células de Merkel son células sensoriales especializadas asociadas a órganos sensoriales de la piel, como las vibrisas y las almohadillas tilótricas. Son mecanorreceptores de adaptación lenta. Las células de Merkel también pueden influir en el flujo sanguíneo cutáneo y la producción de sudor, coordinar la proliferación de queratinocitos y estimular el crecimiento de las células madre de los folículos pilosos.
Zona de la membrana basal en animales
La zona de la membrana basal sirve como lugar de anclaje de las células epidérmicas basales y como barrera de protección entre la epidermis y la dermis. Una variedad de enfermedades de la piel, incluidas varias afecciones autoinmunitarias, pueden dañar esta zona. Las vesículas son el resultado de daños en la zona de la membrana basal.
La zona de membrana basal tiene las siguientes funciones principales:
Anclar la epidermis a la dermis.
Mantener una epidermis funcional y proliferativa.
Mantener la estructura del tejido.
Participar en la cicatrización de heridas.
Actúar como barrera física.
Regular el soporte nutricional entre la epidermis y el tejido conjuntivo subyacente.
Dermis en animales
La dermis es una estructura mesenquimal que sustenta, nutre y, en cierto grado, regula la epidermis y sus anexos. La dermis está constituida por sustancia fundamental, fibras colágenas dérmicas y células (fibroblastos, melanocitos, mastocitos y, ocasionalmente, eosinófilos, neutrófilos, linfocitos, histiocitos y células plasmáticas).
En la dermis existen vasos sanguíneos responsables de la termorregulación, plexos nerviosos relacionados con la sensibilidad cutánea y nervios mielínicos y amielínicos.
Los nervios motores de la dermis son principalmente adrenérgicos e inervan los vasos sanguíneos y los músculos erectores del pelo. Excepto en los caballos, las glándulas epitriquiales (antes "apocrinas") no están inervadas.
Los nervios sensoriales se distribuyen por la dermis, los folículos pilosos y las estructuras táctiles especializadas. Estos nervios permiten que la piel responda a las sensaciones de tacto, dolor, picazón, calor y frío.
Sistema apendicular en animales
Estas estructuras apendiculares crecen en (y están en continuidad con) la epidermis y están formadas por los folículos pilosos, las glándulas sebáceas y sudoríparas, y diversas estructuras especializadas (p. ej., uñas, cascos y pezuñas).
Los folículos pilosos de caballos y ganado son simples, con un pelo que emerge de cada poro.
Los folículos pilosos de perros, gatos, ovejas y cabras son compuestos, con un pelo central rodeado por 3-15 pelos más pequeños, todos saliendo de un poro común (ver ). Los animales que presentan folículos pilosos compuestos nacen con folículos pilosos simples que evolucionan a folículos pilosos compuestos.
Cortesía de la Dra. Karen A. Moriello.
El crecimiento del pelo está controlado por varios factores, como la nutrición, las hormonas y el fotoperíodo. La etapa de crecimiento se conoce como anágena, la de reposo (cabello maduro), como telógena, y la etapa de transición entre la anágena y la telógena, como catágena. Normalmente, los animales mudan el pelo en respuesta a los cambios de temperatura y fotoperiodo; la mayoría lo hace a principios de la primavera y del otoño.
El tamaño, la forma y la longitud del pelo están controlados por factores genéticos, pero pueden verse influenciados por enfermedades, medicamentos exógenos, deficiencias nutricionales y el medio ambiente. Las hormonas tienen un efecto importante sobre el crecimiento del cabello: la tiroxina lo estimula, mientras que los glucocorticoides lo inhiben.
Las funciones principales del pelo son proporcionar una barrera mecánica, proteger al huésped del daño de los rayos UV y facilitar la termorregulación. En la mayoría de las especies, atrapar el aire entre los pelos secundarios conserva el calor. Para habilitar esta función, los pelos deben estar secos y ser impermeables; el pelaje de clima frío de muchos animales suele ser más largo y fino para favorecer la conservación del calor.
El pelo también puede ayudar a refrescar la piel. El pelaje de verano de los animales, especialmente el de los animales grandes, está constituido por pelos más cortos y gruesos, y presenta menos pelos secundarios. Este cambio anatómico permite que el aire se mueva fácilmente a través del pelaje, facilitando el enfriamiento. El pelo también ayuda a ocultar o camuflar al animal.
Las glándulas sebáceas son glándulas holocrinas, alveolares, simples o ramificadas, que secretan sebo en los folículos pilosos y sobre la superficie epidérmica. Están presentes en grandes cantidades cerca de la unión mucocutánea, los espacios interdigitales, el área dorsal del cuello, la grupa, el mentón y la cola.
En algunas especies, las glándulas sebáceas forman parte del sistema de marcado olfativo. En los gatos, por ejemplo, están presentes en alta concentración en la cara, el dorso y la cola; el gato marca su territorio frotando la cara contra objetos, sobre los que deposita una capa de sebo mezclada con feromonas faciales felinas.
El sebo es un material lipídico complejo que contiene colesterol, ésteres de colesterol, triglicéridos, ceras diestéricas y ácidos grasos. El sebo es importante para mantener la piel suave, flexible y adecuadamente hidratada; proporciona brillo al pelaje y tiene propiedades antimicrobianas.
Las glándulas sudoríparas epitriquiales (antes "apocrinas") y atriquiales (antes "ecrinas") forman parte del sistema termorregulador. Las glándulas atriquiales están presentes solo en las almohadillas de los pies. Las glándulas epitriquiales se encuentran en áreas con folículos pilosos, pero no están presentes en las almohadillas de los pies ni en el plano nasal.
La evaporación del sudor de la piel es el principal mecanismo de enfriamiento del cuerpo de caballos y primates y, en menor grado, de ovejas y cabras. Los cerdos cuentan con pocas glándulas sudoríparas, lo que impide que la sudoración constituya un mecanismo de enfriamiento eficaz. Los cerdos se termorregulan al bañarse en agua o barro para refrescarse.
Algunas pruebas clínicas indican que, en perros y gatos, la sudoración es escasa y podría desempeñar un papel menor en la regulación térmica del cuerpo. Los perros y los gatos se termorregulan principalmente jadeando, salivando y esparciendo saliva sobre su pelaje (gatos). Los gatos también sudan a través de las patas, especialmente cuando están excitados; esta sudoración se evidencia, más comúnmente, como huellas húmedas en las superficies, por ejemplo, en la mesa de exploración.
Músculos y grasa subcutáneos en animales
El "músculo de la respuesta contráctil" (panículo carnoso) es el principal músculo subcutáneo. La grasa subcutánea (panículo adiposo) cumple muchas funciones, incluido el aislamiento; el almacenamiento de líquidos, electrólitos y energía; y la absorción de impactos.
Para más información
Souci L, Denesvre C. 3D skin models in domestic animals. Vet Res. 2021;52:21.
Lopez-Ojeda W, Pandey A, Alhajj M, Oakley AM, eds. Anatomy, Skin Integument. StatPearls; updated October 17, 2022.
World Association for Veterinary Dermatology: WAVD Foundation Course in Veterinary Dermatology
Schuldenfrei MD, Pieper JB. Evaluation of hair follicle parameters using TrichoScale Pro© in healthy dogs: a pilot study. Vet Dermatol. 2020;21(3):181-e37.
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre la estructura de la piel en perros, gatos y caballos.